Recientemente, hemos puesto en marcha nuestra Escuela de Directores, una iniciativa pionera que busca profesionalizar y fortalecer el liderazgo médico en todos nuestros centros. Para conocer más sobre este hito, hablamos con el Dr. Julio Villanueva, recién nombrado Director Nacional de Control Asistencial, sobre cómo esta escuela refuerza la excelencia clínica, promueve la alineación entre territorios y prepara a los directores médicos para afrontar los retos del sector sanitario en 2026 y más allá.
La puesta en marcha de la Escuela de Directores HM Hospitales es uno de los proyectos más novedosos para la casa y para el sector en general. ¿Podría contarnos en qué consiste? ¿Por qué apostar ahora por algo así?
La Escuela de Directores de HM Hospitales responde a una convicción clara y fundacional: el liderazgo clínico es uno de los principales factores diferenciales en la calidad asistencial y en la sostenibilidad de una organización sanitaria.
Es un conjunto de procesos que se estructuran con un doble objetivo. Por un lado, profesionalizar y estructurar el desarrollo del rol directivo médico, dotándolo de herramientas en liderazgo, gestión, gobierno clínico, calidad, estrategia y cultura organizativa. Y por otro, crear un espacio propio donde compartir visión, alinear criterios y consolidar un modelo homogéneo de dirección médica en todos nuestros centros.
Apostamos ahora por ello porque el entorno sanitario es cada vez más exigente: mayor complejidad asistencial, presión sobre la eficiencia, transformación tecnológica y expectativas crecientes de pacientes y profesionales. En este contexto, el rol del director médico ha evolucionado. Ya no basta con coordinar la actividad clínica; es necesario liderar transformación, cultura y resultados.
¿Qué diferencia a esta Escuela de otros sistemas de formación interna más tradicionales?
En HM Hospitales siempre hemos defendido un modelo de dirección médica profundamente vinculado al conocimiento clínico. Creemos que la legitimidad del liderazgo en un hospital comienza en la autoridad asistencial. Nuestros directores médicos son, ante todo, médicos con trayectoria, con comprensión real de la práctica clínica y de las dinámicas de los servicios.
En otras organizaciones, el perfil del director médico ha evolucionado hacia un rol más cercano al gestor puro o al gerente. Es un modelo legítimo, pero distinto.
Ahora bien, el hecho de partir del conocimiento clínico no significa renunciar a la profesionalización en gestión. Precisamente por eso nace la Escuela de Directores: para complementar esa sólida base clínica con herramientas de liderazgo, gobierno clínico, gestión de equipos, calidad y eficiencia. No queremos gestores sin alma clínica, pero tampoco clínicos sin herramientas de dirección.
¿En qué medida esta nueva estructura refuerza el modelo de excelencia que siempre ha definido a HM Hospitales?
La Escuela de directores significa anticiparnos e invertir en liderazgo propio, fortalecer nuestra identidad como grupo y consolidar una ventaja competitiva basada en algo difícilmente replicable: la excelencia directiva alineada con nuestros valores asistenciales.
¿Cómo puede esta Escuela reforzar el sentimiento de pertenencia y el alineamiento entre territorios?
La gobernanza de HM se rige por el principio de “único hospital con múltiples sedes” y se basa en un marco corporativo común de políticas y procesos, desplegado en todos los centros, por tanto ese alineamiento entre territorios ha de evolucionar respondiendo al momento de gran expansión que está experimentando la compañía, enriqueciéndose mediante iniciativas como la escuela de directores, en las que progresivamente se desplegaran espacios para el análisis de la experiencia compartida y la transferencia interna del know how.
Dirigir un hospital hoy exige mucho más que conocimiento clínico. ¿Qué competencias debe tener un Director Médico en 2026?
Desde la creación de HM, los Drs. Abarca – Cidón defendieron que la gestión sanitaria no puede desvincularse del criterio clínico. Las decisiones estratégicas, organizativas o económicas tienen un impacto directo en la asistencia, y por eso consideraron fundamental que quien las lidera comprenda en profundidad la realidad asistencial, para esto los directores médicos no solo han de ser excelentes clínicos, sino también líderes capaces de gestionar equipos complejos, tomar decisiones estratégicas y garantizar que nuestro modelo asistencial se despliegue con coherencia en toda la red.
Esta nueva estrategia ha propiciado que asuma una nueva posición como Director Nacional de Control Asistencial, ¿qué supone para usted asumir este nuevo reto dentro del grupo?
Es, ante todo, una responsabilidad y un honor, supone dar un paso más en un proyecto en el que creo profundamente, un modelo que tiene la asistencia como su eje central, y contribuir a proteger y fortalecer ese núcleo es una un cometido que asumo con compromiso y vocación de servicio al grupo y a sus profesionales.
¿Qué perspectivas tiene para este nuevo puesto y para la escuela en el medio plazo?
Mi objetivo no es solo supervisar, sino acompañar, generar criterio común y consolidar una cultura compartida en torno a la excelencia asistencial mediante la búsqueda y consecución de estándares de excelencia clínica, necesarios para atender mejor a nuestros pacientes, pero también para que podamos afrontar con holgura los cada vez mayores retos que nos llegan desde otros campos como el Derecho Sanitario o la bioética.
Estamos ad portas de la primera edición del curso de nuevas incorporaciones para directores médicos, la institucionalización de este programa, su evaluación sistemática y su mejora continua permitirán consolidar en los años venideros un modelo propio de aprendizaje directivo en HM, cuyos próximos hitos incluyen la creación del Manual del Director Médico y la Implantación de un modelo de mentoría estructurado.



