- No se trata de prohibir, sino de equilibrar
Disfruta de platos y dulces típicos sin sentirte culpable, pero no te olvides de mantener tu rutina habitual de actividad física y de comida saludable.
- Las torrijas, mejor con estrategia
Son parte de la tradición: consúmelas en raciones pequeñas y preferiblemente caseras, utilizando menos azúcar y poco aceite.
- Prioriza lo que suma
Aunque pueda haber comidas más copiosas y fuera de casa, procura incluir siempre platos con mayor densidad nutricional: verduras, ensaladas o proteínas de calidad que aporten saciedad y nutrientes.
- Escucha tu saciedad
Come despacio y presta atención a cuándo estás satisfecho/a al 80%, no hay que llegar al 100%.
- Mantén una rutina flexible
No hace falta “compensar” de forma extrema: vuelve a tus hábitos habituales en la siguiente comida.
- Cuida las bebidas
El alcohol y refrescos suman calorías sin saciar y sin aportar ningún valor nutricional. Alterna con agua, zumo de tomate o kombucha.
- Movimiento diario
Aprovecha paseos, procesiones o tiempo libre para mantenerte activo/a.


