Conoce a Sara Ramírez

Conoce a Sara Ramírez, secretaria de Dirección de HM Nens

– ¿De dónde te viene la afición por la natación y cómo llegaste a especializarte en la modalidad de ‘aguas abiertas’?

Desde pequeña, mis padres me animaron a practicar deporte a través del colegio. Además de natación, también probé baloncesto, atletismo y voleibol. Siempre fui una niña inquieta, con mucha energía, y el deporte me ayudaba a canalizarla. Empecé a entrenar en el equipo de natación del colegio y a competir en las pruebas organizadas por el CEEB, donde coincidían escuelas y clubes deportivos. Así fue como empezó mi relación con la piscina y mi afición por el agua.

El mar siempre ha estado muy presente en mi vida. Ha sido un lugar donde desconectar, aprender y disfrutar. En la Costa Brava, además de nadar, he practicado pesca de fondo, pesca al curricán al atardecer, pesca del calamar por la noche, remo en distintas modalidades y windsurf, que sigo haciendo hoy en día.

Hace seis años, empecé a nadar en el mar con un grupo de amigos. Desde esa primera salida, descubrí que nadar en aguas abiertas no era solo una forma diferente de entrenar, sino una manera de unir dos cosas que siempre me han gustado: la natación y el mar. Desde entonces, no he dejado de hacerlo, y fue así como me fui especializando en esta modalidad.
 

– ¿Qué te aporta el mar que no tenga la piscina?

De entrada, te diría dos cosas: libertad y paz mental. Cada brazada en el mar me ayuda a relajarme, a ordenar ideas y a conectar conmigo misma de una forma única. Es un espacio donde desconecto de todo y me dejo llevar por el momento.

Poder nadar en el mar durante todo el año, adaptándome a su estado y a su temperatura, me aporta algo difícil de explicar con palabras. Es más una sensación que un pensamiento, una experiencia que, al terminar una travesía, te deja renovada por dentro.

La piscina te permite entrenar, mantener una rutina, incluso lograr cierta desconexión, pero el mar va más allá. Te da algo distinto, más profundo. Eso sí, siempre con respeto: el mar cambia, tiene corrientes, vientos, mareas… Nunca hay que subestimarlo. De la misma forma que te lo da todo, también puede ponerte a prueba. Solo hay que observarlo, escucharlo; el mar siempre te avisa.

Y no hay que olvidar que la natación, en general, es uno de los deportes más completos a nivel físico, sin impacto en las articulaciones, a diferencia de otros. Pero si a eso le sumamos los beneficios del agua del mar, rica en minerales, se convierte en un entorno natural que ningún otro puede igualar. Lo digo por experiencia: el mar tiene algo que cura, algo que equilibra, y eso no lo encuentras en una piscina.

 

– Aunque hace años que formas parte de HM Hospitales, son menos que los que llevas nadando, ¿la idea de comprometerte con el apoyo a la investigación de enfermedades que hoy no tienen cura surgió a raíz de tu vinculación con el Grupo y el ámbito de la salud o es una iniciativa que ya realizabas?

Conocer de cerca el mundo de la salud a través de HM Hospitales, aunque no desde la primera línea asistencial, me ha permitido tomar conciencia del enorme valor que tiene la investigación médica y del trabajo que hacen los profesionales que se dedican a ella. Ver su compromiso, su esfuerzo y cómo aportan conocimiento para avanzar en la lucha contra enfermedades complejas me hizo reflexionar sobre cómo podía, desde mi lugar, contribuir también y aportar mi granito de arena.

Poco a poco fui entendiendo no solo el sufrimiento físico y emocional que atraviesan los pacientes y sus familias, sino también las dificultades reales que enfrentan en su día a día: desplazamientos, tratamientos, costes… todo lo que rodea a una enfermedad grave y que muchas veces pasa desapercibido.

Además, en mi entorno más cercano, he visto cómo compañeras y amigas han perdido a seres queridos por enfermedades que, a día de hoy, no tienen cura. Sentir esa impotencia, ese vacío, me llevó a implicarme más activamente. No podía quedarme de brazos cruzados. Así empecé a solidarizarme con algunas causas y a colaborar para darles visibilidad, generar conciencia y, en la medida de lo posible, contribuir a que la investigación avance. Porque, por desgracia, estas enfermedades forman parte de la realidad de muchas personas, más cerca de lo que imaginamos.
 

– En este sentido, ¿tienes algún proyecto pensado o en el que estés trabajando sobre el que puedas hacernos ‘spoiler’?

Desde hace cuatro años participo, junto a un grupo de amigos, en la travesía solidaria Swim for ELA, con el objetivo de dar visibilidad a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y recaudar fondos para la investigación de esta enfermedad neurodegenerativa, que actualmente no tiene cura.

Cada edición escogemos un objeto simbólico —el año pasado fue una toalla, este año una botella— que serigrafiamos con el logotipo del evento, y lo recaudado con la venta va destinado íntegramente a la causa. Nuestro reto es completar los 23 kilómetros a nado que separan el puerto de Calafat del de Cambrils.

Este año, las condiciones del mar no nos acompañaron: lluvias intensas, corrientes fuertes y olas de hasta dos metros nos obligaron a abandonar la travesía antes de completarla. La organización decidió sacarnos del agua por seguridad y trasladarnos en barco a pocos kilómetros de la llegada. Esta experiencia, aunque frustrante, fue también una oportunidad para reflexionar, ya que las personas que viven con ELA se enfrentan cada día a dificultades mucho más duras y no tienen la opción de abandonar la travesía ni de esperar que alguien las lleve a puerto seguro. Viven su propia lucha sin tregua.

A pesar de las adversidades, este año nuestro equipo logró recaudar 6.445 euros, lo que equivale a 6.445 agradecimientos a todas las personas solidarias que colaboraron adquiriendo la botella de la Swim for ELA. La causa lo merecía, y tanto el compromiso como la motivación del grupo se mantuvieron intactos en todo momento.

Llevamos participando en esta travesía desde hace cuatro años y, durante este tiempo, hemos conseguido reunir cerca de 20.000 euros en total, destinados íntegramente a la investigación de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

En la edición de este año participaron 56 equipos, y la recaudación global superó los 100.000 euros, lo que demuestra el crecimiento y el impacto de esta iniciativa solidaria.

De cara al próximo año, tengo previsto seguir participando en la Swim for ELA y, además, junto a algunos compañeros del grupo de aguas abiertas, estamos preparando nuestra participación en la OncoSwim. Esta travesía solidaria cubre 30 kilómetros, desde las Illes Medes hasta las Illes Formigues, y su recaudación se destina a la investigación de enfermedades oncológicas.

Por otro lado, y ya desde una vertiente más personal, colaboro en la organización y estrategia de mar de un equipo formado por 40 palistas en travesías de aguas abiertas. Es una actividad que disfruto especialmente, ayudando a orientar, proteger y acompañar a los nadadores que participan en distintas distancias, combinando así mi pasión por el mar con el trabajo en equipo y la seguridad en el entorno acuático.
 

– El dicho de que ‘todos los caminos llevan a Roma’ se cumple totalmente en tu persona, ya que además llevas desde los 4 años vinculada al Consell Esportiu Escolar de Barcelona (CEEB), actual entidad colaboradora de HM Nens, ¿qué supone para ti cerrar este círculo?

La vinculación con el CEEB fue durante toda la etapa escolar participando en competiciones de natación y donde se despertó, en mí, el interés por la actividad física.

Hoy en día y años después, formar parte de una entidad como HM Nens, que colabora estrechamente con el CEEB, me permite unir dos ámbitos fundamentales en mi vida: el deporte y la salud. Practicar deporte es disponer de una herramienta esencial para mejorar la salud física y emocional. Si además lo combinamos con una alimentación equilibrada y con la atención médica adecuada, conseguimos una base sólida para fomentar hábitos saludables a nuestro paciente infantil.

En HM Nens se está apostando a través de la nueva unidad de salud activa y nutrición y en la que se trabaja precisamente en esa misma línea: prescribir el deporte como parte del cuidado integral del niño.
Nuestros pequeños pacientes pueden ser atendidos por un equipo médico especializado que no solo diagnostica y trata, sino que también orienta sobre la importancia del ejercicio físico, la nutrición y el autocuidado desde edades tempranas.

Poder contribuir a esta visión integral, desde un lugar que une mi experiencia personal con mi entorno profesional, me llena de satisfacción. Es como volver al origen, pero con nuevas herramientas y desde otra perspectiva, acompañando ahora a los más pequeños en un camino que yo misma recorrí y en el que me sigo cuidando a mis 54 años.


 

– El deporte es salud. Cada vez, hay más evidencia científica de que la actividad física ayuda a prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias, metabólicas y ayuda a fomentar las relaciones sociales, algo de lo que la sociedad está bastante necesitada, ¿cómo crees que ha impactado el deporte en tu salud? ¿has tenido alguna enfermedad de consideración?

El deporte ha sido, desde siempre, una herramienta fundamental para cuidar mi salud, tanto física como mental. Me ha ayudado a mantener una buena forma física, a descansar mejor, a reducir el estrés y, sobre todo, a desconectar y recargar energías. Nunca he tenido ninguna enfermedad de consideración, y sinceramente creo que el deporte ha tenido mucho que ver en eso. Me ha enseñado a conocer y escuchar mi cuerpo, a ser constante y disciplinada en muchas ocasiones y a tener una rutina de autocuidado que va más allá del ejercicio.

Además, el deporte también ha influido en mi bienestar emocional. Compartir entrenamientos, retos y experiencias con otras personas crea vínculos muy valiosos. Esa parte social que tiene la actividad física es, hoy en día, más importante que nunca. Vivimos muy conectados digitalmente, pero a veces muy desconectados emocionalmente, y el deporte ayuda a recuperar esa conexión con uno mismo y con los demás. En mi caso, es una parte esencial de mi vida y de mi equilibrio diario.
 

– Hoy, se observa un aumento de la incidencia del sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo entre la población, especialmente la infantil y juvenil, ¿qué consejo le darías a los niños, niñas y adolescentes que quieran iniciarse en la práctica deportiva para evitar estos factores de riesgo?

Les diría que empiecen poco a poco, sin exigencias ni comparaciones, y que encuentren una actividad que realmente les divierta, aquella en la que se sientan cómodos y sobre todo la disfruten. Es igual que sea un deporte de equipo o que sea una práctica más individual. La clave está en sentirlo, en disfrutarlo y tener el deseo de estar esperando ese momento para realizar esa actividad. El aprendizaje y la autosuperación vendrá poco a poco según las habilidades deportivas y la personalidad de cada uno.

Es fundamental que el deporte no se viva como una obligación, sino como una forma de disfrutar, de sentirse bien con uno mismo y de descubrir de lo que somos capaces cuando cuidamos nuestro cuerpo y nuestra mente. A menudo nos limitamos pensando que no podremos hacer esto o aquello, pero lo importante es atreverse a intentarlo. Solo probando podemos encontrar aquella actividad que realmente nos hace bien, que nos aporta equilibrio y bienestar, tanto físico como emocional.

Cada persona debe encontrar la actividad deportiva que mejor se adapte a su ritmo de vida, ya sea en su tiempo libre o, en el caso de los niños, dentro del entorno escolar o en actividades extraescolares. El deporte no tiene edad. Lo importante no es por dónde se empieza, sino dar el paso: moverse, tener curiosidad y atreverse a probar. Aunque sea con algo pequeño, cada movimiento cuenta.

También es fundamental que los adultos —familias, educadores, entrenadores— acompañemos ese proceso sin presión, con motivación, y dando ejemplo con nuestros propios hábitos. No deberíamos pretender que nuestros hijos se conviertan en grandes figuras del deporte cuando aún son solo niños. Lo más importante es tratarlos como lo que son y permitirles disfrutar del deporte desde el juego, el aprendizaje y las pequeñas satisfacciones que les aporta.

La infancia y la adolescencia son momentos clave para establecer una relación sana con el cuerpo, con la alimentación y con el movimiento. Y cuando se consigue, el deporte se ve como parte natural, de liberación y desconexión del día a día, algo que te hace sentir bien, y que incluso puede marcar tu camino de vida. Como lo hizo conmigo.


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