Durante la oscuridad total la luz de HM nunca se apagó

La luz de HM va más allá de lo eléctrico

El pasado 28 de abril, un apagón sin precedentes afectó a toda la Península Ibérica generando una crisis inesperada en infraestructuras críticas. Pero una vez más, HM Hospitales respondió con la esencia que nos define: la profesionalidad, la solidaridad y la vocación asistencial… y por desgracia no es la primera vez

Gracias a protocolos de contingencia bien definidos, simulacros rutinarios y una coordinación inmediata, en la medida de lo posible, todos nuestros centros hospitalarios mantuvieron su actividad esencial garantizando y protegiendo la seguridad de pacientes y profesionales en todo momento, ofreciendo una respuesta rápida y eficaz ante las dificultades lógicas que se sucedieron.

Desde los primeros segundos del apagón, los generadores de emergencia se activaron sin demora en todos los hospitales y en los quirófanos no se apreció gracias al sistema de alimentación ininterrumpido (SAI), generadores de respaldo, y sistemas de iluminación de emergencia, que disponen nuestros hospitales. Del mismo modo, que desde los primeros instantes el personal reaccionó con calma, y serenidad para aportar ese punto de seguridad tan necesario para pacientes y familiares, porque debemos recordar que nadie quiere estar en un hospital como enfermo por voluntad propia. En resumen, el punto de incertidumbre inicial obtuvo pro parte de HM Hospitales y sus trabajadores una respuesta coordinada, fruto de la experiencia acumulada por otros cortes de luz puntuales del pasado, la experiencia de la reacción de respuesta adquirida ante otras emergencias y el día a día del hospital y de una cultura institucional centrada en la preparación y la anticipación.

Desde los servicios centrales y direcciones territoriales, se detectó de inmediato la desconexión simultánea de todos los centros, saltando las alarmas de emergencia. En cuestión de minutos, se conformó un comité de crisis en HM Madrid con miembros de la Alta Dirección y representantes de los departamentos críticos, con presencia física. Lo más dificultoso fue mantener la conexión remota, cuestión que se solventó con sentido común, aplicando los protocolos de seguridad tantas veces ensayados. Este comité dirigió y coordinó la respuesta en todos los hospitales, priorizando necesidades y asegurando la continuidad asistencial incluso ante un posible apagón prolongado, garantizando lo esencial. La tónica general fue que los sistemas de emergencia funcionaron con normalidad y no hubo incidencias destacables.

Las primeras medidas priorizaron el funcionamiento de los grupos electrógenos, evaluando la autonomía y el suministro de combustible disponible. Pero no se olvidaron las necesidades humanas más básicas: comida, agua, limpieza y, por supuesto, atención emocional y médica a pacientes y familiares y organización interna entre nuestros trabajadores para poder asistir a sus familiares dependientes, menores y ancianos, sin renunciar a la operativa del centro, siempre que fuera necesaria.

En todos los centros, el personal sanitario y no sanitario se volcó de manera ejemplar. Muchos profesionales acudieron voluntariamente desde sus casas, incluso fuera de su jornada laboral, para colaborar en lo que fuera necesario. Médicos y especialistas se acercaron a comprobar personalmente el estado de sus pacientes ante la imposibilidad de comunicarse por teléfono o mensajería interna.

Algunos partos se sucedieron durante el apagón en nuestras maternidades. 4 en HM Montepríncipe por poner un ejemplo. Pero la generosidad fue transversal y muchos de ellos compañeros respondieron sin dejar de atender a sus pacientes hasta que la situación se estabilizó, pese a la incertidumbre de no saber qué pasaba con sus familiares y seres queridos. En numerosos hospitales, incluso tras haberse restablecido la luz, se establecieron equipos de guardia ante la posibilidad de nuevas incidencias.

Con la caída de la noche la incertidumbre aumentó ante la vuelta escalonada de la luz en diversos territorios que en la Comunidad de Madrid y la Territorial Noroeste fue diversa. Por ejemplo, la electricidad volvió en Salamanca a media tarde, pero en Santiago de Compostela no se restableció hasta la mañana siguiente. A pesar de la diferencia horaria, todos los servicios asistenciales se mantuvieron activos. En Cataluña la luz volvió alrededor de las 22:00 h en HM Nens y HM Nou Delfos, y de madrugada en HM Sant Jordi. La actividad clínica se normalizó al día siguiente.

En la Territorial Sur: Los centros activaron los protocolos de contingencia con agilidad, suspendiendo cirugías programadas y priorizando pacientes críticos. Se comprobaron los niveles de oxígeno (en algunos casos con reservas para más de 15 días) y se garantizó el funcionamiento de UCI, quirófanos y urgencias. Las consultas fueron atendidas bajo energía auxiliar, manteniendo la actividad con un impacto mínimo. Aunque el desconcierto inicial fue evidente, se gestionó la crisis con calma y efectividad. Se suspendieron consultas externas para ahorrar energía, y se atendió con especial cuidado a los pacientes que se encontraban solos o sin medios para volver a casa. Otro ejemplo de buen hacer se produjo en HM Nens, donde se pudo realizar con éxito una intervención urgente de apendicitis.

El apagón del 28 de abril pasará a la historia como un día oscuro para muchos… pero no para HM Hospitales. Porque la verdadera luz que mantuvo encendido cada hospital fue la de nuestros profesionales, que demostraron una vez más que ni las sombras más inesperadas pueden apagar el compromiso de quienes cuidan con el corazón.

A todos los que estuvisteis allí: gracias.

 

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