Homenaje al Dr. Julio Antonio Cobo Soler

El médico de la eterna sonrisa y la ayuda desinteresada

In Memoriam del Dr. Cobo

Con profundo pesar, la familia de HM Hospitales quiere despedirse y al mismo tiempo rendir un homenaje al Dr. Julio Antonio Cobo Soler, que desarrolló su labor en el área de Radiología de los hospitales universitarios HM Montepríncipe y HM Nuevo Belén. Su repentino fallecimiento hace unas pocas jornadas ha dejado noqueados y consternados a compañeros, pacientes y especialmente a su familia, un dolor que sentimos como propio, más si cabe porque su hijo Fernando, también forma parte de esta casa,

El Dr. Cobo fue, por encima de todo, una persona buena. Siempre dispuesto a ayudar, nunca escatimó tiempo ni esfuerzo si de acompañar o ayudar al otro se trataba, incluso a horas intempestivas o al final de largas jornadas. Esa entrega incondicional, que sus compañeras la Dra. Pilar Monteliú, Yolanda Pérez y María López Adán evocan con emoción, lo hizo inmensamente querido. Su cercanía, empatía y calidez lo convirtieron en ese tipo de personas que uno siempre espera encontrar… y que cuesta tanto despedir.

Médico de vocación, era un profesional inquieto, volcado en mantenerse a la vanguardia del conocimiento. Su pasión por la formación y la docencia era reflejo de su compromiso con los pacientes y con las nuevas generaciones. La huella que deja es tan profunda como su legado asistencial.

Amaba la vida con intensidad: disfrutaba de su familia, de los viajes, de las pequeñas cosas como un paseo o un almuerzo entre amigos, siempre con su característico puro en la mano.

Hoy nos deja una ausencia irreparable, pero también el recuerdo luminoso de quien supo darlo todo por los demás. Descansa en paz, Julio.

A continuación, os dejamos también un pequeño texto elaborado por la familia del Dr. Cobo que nos han pedido trasladar a todos los que formamos HM Hospitales.

Queremos expresar nuestro más sentido agradecimiento por este homenaje de la que fue su segunda casa. Nuestro dolor es difícil de expresar con palabras, pero a la vez nos llena de orgullo ver lo profundamente querido que era y la huella que deja.

Fue una persona hecha a sí misma y junto a su mujer construyó a base de fuerza y cariño una familia que hoy llora con rabia su pérdida. Ella era su compañera y su apoyo, y el amor que sentían el uno por el otro es un ejemplo constante para sus hijos. Para nosotros, ha sido el faro que nos ha guiado por el camino de la vida, siempre ayudándonos en cada paso que dábamos. No podemos más que expresar lo orgullosos que nos sentimos todos por poder haber tenido el privilegio de llamarlo marido, padre, hermano, tío, suegro y abuelo”.

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