HM Hospitales, tierra de acogida
Hay historias que merecen ser contadas, y la de la venezolana Yrene del Carmen Meza Mújica, enfermera de HM Regla en León, es una de ellas. Valentía, superación, sacrificio y resiliencia son algunos de los términos que se pueden asociar con lo vivido por Yrene, pero, sin duda, lo que impregna esta historia de algo especial e inigualable es su fe inquebrantable y su profundo sentimiento de agradecimiento a la vida.

¿Por qué decidiste dejar atrás tu patria para comenzar una nueva etapa de tu vida?
La situación de mi país es muy complicada. Mi madre enfermó y, al no contar con medicamentos ni con los medios adecuados, falleció. Decidí que no quería que esto volviera a ocurrir con un ser querido, así que tomé la decisión de venir a España con mi padre, mi marido y mis dos hijos. En Venezuela no hay economía ni educación, y no quería que ese fuera el futuro de mis hijos.
¿Cómo fue tu llegada a España?
Nunca había salido de mi país, así que mi llegada, primero a Madrid y luego a León, fue muy dura. Cuando llegamos a León, estuvimos en una pensión, pero se nos acabó el dinero que habíamos traído de Venezuela tras vender todo lo que teníamos. Entonces tuvimos que pedir ayuda a ACCEM, que nos acogió en un albergue donde convivíamos con otras cuarenta personas. Eso sí, al menos teníamos tres comidas diarias.
Teniendo en cuenta tu situación, ¿fue sencilla tu incorporación al mundo laboral?
La verdad es que todo fue muy complicado, ya que, al no tener permiso de trabajo, era casi imposible encontrar un empleo. A pesar de ello, yo no me daba por vencida y, como soy muy católica, estaba segura de que Dios me abriría la puerta correcta. Fueron meses difíciles, pero al fin conseguí el permiso de trabajo y, como no tenía homologado mi título, me dediqué a cuidar personas mayores, limpiar casas, hacer mudanzas… en fin, hice de todo. Con el dinero que iba consiguiendo, pude por fin sacar a mi familia del albergue y alquilar una habitación en un piso compartido.
¿Cuándo comienza tu relación laboral con HM Hospitales?
Una vez que me homologaron el título de auxiliar de enfermería, llevé mi currículum a HM San Francisco, donde me atendió la responsable de Personas y Talento. Me dijo que en ese momento no había ninguna vacante, pero, por suerte, a las pocas semanas me llamaron y empecé a trabajar en atención al público en los mostradores. Luego me enseñaron a hacer espirometrías, holters, electros… así fui pasando por diferentes servicios y aprendiendo todo lo que podía. Mi compromiso y ganas de dar lo mejor de mí tuvieron su recompensa, y, al poco tiempo, me hicieron indefinida.
Aunque parecía que todo se iba solucionando, seguías sin conseguir la homologación del título de enfermería, ¿no?
Después de cinco años luchando para que me homologaran el título, me respondieron que debía estudiar un año de carrera y completar una serie de créditos prácticos. En ese momento me planteé qué hacer, ya que, si tenía que estudiar, no podría mantener a mi familia. Fue entonces cuando HM Hospitales me apoyó al máximo y gestionó todo para que pudiera trabajar y hacer las prácticas necesarias al mismo tiempo. Después de un año muy duro, lo logré, gracias a HM Hospitales y a todos mis compañeros, quienes me ayudaron en todo momento. Por fin pude volver a ejercer mi profesión de enfermera, como lo hacía en Venezuela. Desde que me homologaron el título, trabajo en el quirófano de HM Regla.
¿Qué piensas cuando echas la vista atrás?
Para mí fue una etapa muy difícil. No me da pena ni me arrepiento de nada; son experiencias que te da la vida y que, bueno, gracias a Dios, me enseñaron muchísimo, sobre todo a valorar las oportunidades y lo que se tiene. Ahora disfrutamos de una buena estabilidad: mi padre y mi marido también trabajan, uno de mis hijos ya está en la universidad y el otro en primero de Bachillerato.
Cuando mi historia salió publicada en el Diario de León, los doctores y compañeros de quirófano se sorprendieron porque no sabían nada de lo que había pasado. Me decían que, como siempre me veían sonriendo y feliz, nunca se lo habrían imaginado. Desde el principio, me propuse estar feliz, alegre, optimista y positiva. Sabía que, si tenía la oportunidad de demostrar lo que valía, iba a dar lo mejor de mí, tanto con los pacientes como con mis compañeros, y así lo hice. La oportunidad que me dio HM Hospitales no la olvidaré nunca, y por ello siempre estaré agradecida.


