Trabaja duro sin perder la sonrisa

Entrevista a Marina Ramírez Téllez, auxiliar administrativo de quirófano en el Hospital HM Málaga.


 

¿Podrías contarnos un poco sobre tu trabajo y tus responsabilidades en el quirófano?

Me encargo de revisar y cumplimentar partes quirúrgicos en el programa informático, además del cumplimiento de normativa y protocolo, así como relación directa con pacientes privados y de compañías.

También facilito la comunicación entre diferentes miembros del equipo quirúrgico para asegurar una operación fluida. Entre otras cuestiones, gestiono situaciones adversas: en cuanto a la previsión, detección y análisis. Me encargo de realizar cambios en programación y compruebo los presupuestos aceptados para gestionar programación, así como la gestión de citas de pruebas diagnósticas precisas antes de la intervención.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando en HM Hospitales? ¿Y cómo fue la acogida de tus compañeros?

Llevo trabajando 4 años en el Grupo. En cuanto a la acogida, desde el principio fue muy buena por parte de los compañeros, ya que en los problemas que fueron surgiendo siempre tuve alguien cerca que me ayudó para poder continuar día a día. Me adapte con mucha facilidad.

¿Anteriormente te habías dedicado al mundo sanitario?

No, pero desde siempre me ha llamado la atención. Estudié auxiliar de enfermería y cuando hice las prácticas me di cuenta que debía buscar algo adaptado a mi minusvalía, pero en el que pudiera seguir vinculada a este mundo; por lo que estudié administración y finanzas y pedí insistentemente a mis “profes” hacer mis prácticas en un hospital. Y… “deseo concedido”.

En 2019 realicé las prácticas en este hospital, y en 2020 comencé a trabajar para esta empresa.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Que no existe la monotonía, no hay dos días iguales. Aunque no estoy cara al público trato con muchas personas a lo largo del día. Desde el médico que viene a operar, compañeros, pacientes por vía telefónica o email y personal de otros departamentos.

Al llegar a casa siempre tengo algo nuevo que contar.

¿Qué impacto crees que tiene tu trabajo en el bienestar de los pacientes?

Mucho. Al gestionar las citas y el seguimiento de los pacientes, aseguro que esté toda la documentación correcta o, en caso contrario, procuro asesorarlos dentro de mis posibilidades sobre la gestión de lo que pueda faltar, evitando que exista ningún contratiempo el día de la intervención.

¿Qué retos te planteas en el ámbito laboral en un futuro?

No quiero pensar en el futuro, no me considero una persona ambiciosa. Me gusta mi trabajo y donde estoy a día de hoy. Vengo a trabajar cada día y no me pesa. Ilusión, ganas… He luchado por ello y soy más de disfrutar el ahora, mañana nunca se sabe.

¿Qué destacarías de tus compañeros y del trabajo en equipo en quirófano?

Tengo mucha suerte, me han hecho sentirme una más del equipo desde el comienzo. Días mejores y días peores, risas y alguna que otra “lloradita” pero somos como una gran familia.
 

¿Qué te motiva cada día a dar lo mejor de ti en tu trabajo?

La satisfacción de que día tras día todo quede bien organizado de forma que a la hora del funcionamiento de los quirófanos tanto equipo médico como el personal puedan trabajar de forma eficiente.

La comunicación y la organización entre todos es muy importante en la cadena y de ello bien se encarga la supervisora del quirófano que ante cualquier imprevisto busca la solución. Digamos que soy “su mano derecha”. Juntas hacemos un buen “tándem”, es un gran apoyo.

Si pudieras resumir tu experiencia en el hospital en una palabra o frase, ¿cuál sería y por qué?

“Trabaja duro sin perder la sonrisa”. No todos los días va todo como la seda. Soy de las que piensan que los obstáculos siempre se gestionan mejor con una sonrisa.
 

¿Hay algo más que te gustaría compartir con los lectores de la newsletter, tus compañeros?

Decirles que luchen por sus sueños. Mentiría si digo que nunca he tenido miedo, inseguridades… pero a mis 33 años ya todo eso pasó a un segundo plano.

El camino no ha sido fácil, ha estado lleno de obstáculos ¿y sabéis qué? Nunca me rendí gracias al apoyo de mi familia y, por qué no decirlo, a mi afán de superación y coraje. Soy la persona que ve la gente ahora, una más de la empresa, en casa o con amigos, segura de mí misma, más allá de mi visible discapacidad.

La verdadera discapacidad es el miedo.

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