Llevar un estilo de vida saludable también juega un papel importante. Mantener una dieta equilibrada mediterránea, evitar el consumo de alcohol y realizar ejercicio regularmente ayuda a reducir el riesgo. Asimismo, limitar el uso de terapias hormonales después de la menopausia y evitar el tabaquismo son factores clave en la prevención del cáncer de mama, ya que se ha demostrado que influyen directamente en su desarrollo.
Finalmente, no debemos olvidar la importancia de la mamografía, especialmente para mujeres mayores de 40 años. Este examen permite detectar tumores que aún no son palpables, convirtiéndose en una herramienta crucial para el diagnóstico precoz. Esta mamografía se debe acompañar de pruebas adicionales, como la ecografía mamaria o resonancia magnética, en casos seleccionados a recomendación del radiólogo.
La combinación de una detección temprana y hábitos saludables es la mejor estrategia para enfrentar el cáncer de mama.
Estos y otros muchos temas se trataron el pasado 15 de octubre en la VII Jornada ‘Juntas contra el cáncer de mama’, bajo el lema ‘Juntas por la prevención’, en la que profesionales sanitarios y pacientes abordaron las claves de la prevención del cáncer de mama, más teniendo en cuenta que uno de cada tres casos oncológicos sería evitable con la adopción de hábitos saludables y la erradicación de tóxicos como tabaco, alcohol, u otros tóxicos ambientales.
Ver VII Jornada Juntas contra el Cáncer


