“¿Qué es lo mejor que me llevo ahora que me jubilo?
El cariño y el respeto de todos”
Carmela, como todos la conocen, es un institución que ha dejado el Hospital HM Modelo a mediados del mes de febrero, después de casi medio siglo – se dice pronto- de trabajo continuado como enfermera de quirófano. Las lágrimas asoman a sus ojos, sin acabar de caer, al echar la vista atrás. Me habla de cafés con las compañeras y de un doctor que la llama para pedirle recomendaciones de series.– ¿Emocionada?
– Sí, mucho. Tengo sentimientos encontrados. No es fácil.
– Pues qué te parece si empezamos por el principio. ¿Cuándo llegaste al hospital?
– Llegué muy jovencita al Hospital Modelo. Estaba en segundo curso y vine a cubrir vacaciones, pero después ya me quedé fija. Estamos hablando de 1976.
– ¿Y siempre trabajaste como enfermera de quirófano?
– Prácticamente siempre. Estuve algo en planta, al principio. Después combinábamos Urgencias y quirófano, y también estuve una temporada en endoscopias. Pero la mayor parte del tiempo, sí, en quirófano.
– A ver, es mi vida… Para mí esto es estar como los peces en el agua. Yo no sé hacer otra cosa, no estuve nunca en el paro y tampoco trabajé en otro sitio. Desde que empecé las prácticas hasta ahora que me voy.
– ¿Qué es lo mejor que te llevas de todos estos años?
– ¿Lo mejor? El cariño de todos. Me siento muy querida y respetada, y me demuestran cada día que es así. Hay gente muy especial. Son mucho más que compañeras, aunque haya días que discutamos o que tengamos opiniones diferentes. A la hora de la verdad siempre están ahí.
– ¿Y qué es lo más complicado que te ha tocado vivir como profesional?
– Sin duda, la pandemia. Fue muy duro. Supuso un antes y un después. Yo no dejé de trabajar ni por ser personal vulnerable, ni por la edad. Pero fue muy duro, aunque no cogí el covid.
– Al final, una trayectoria como la tuya es un compendio de todo lo que has vivido aquí, lo positivo y lo negativo.
– Claro, por eso es difícil marcharte, porque es tu vida, para lo bueno y para lo malo. Yo siempre he estado aquí. Pero tengo que irme. Este es un trabajo de responsabilidad y, claro, la edad te resta, eso es así. Es lo que toca, pero es duro.
– ¿Qué es lo que más vas a echar de menos?
– A mis compañeras y compañeros. Enfermeras y médicos, que a todos los considero compañeros, porque somos un equipo que siempre estamos ahí. Es nuestra forma de vida. Sinceramente, me voy muy contenta de haber conocido a toda esta gente.
– Y te llevas la satisfacción del trabajo bien hecho.
– Claro, han sido 48 años, que se cumplieron hace nada, en enero. Te das cuenta de que tienes el respeto de la gente. Y eso ayuda mucho.
– ¿Y ahora qué vas a hacer que no te daba tiempo antes?
– ¡Vivir al día! Lo voy a ver sobre la marcha. Tengo mucha vida social, no me aburro. Muchas veces me levantaré e iré a caminar al paseo marítimo. ¡Voy a ser la reina del paseo! (risas). Y después, lo que surja. ¡Desde luego, vivir!


