¿Qué es lo más gratificante de su profesión?
La medicina en sí es muy gratificante: ayudar a personas que precisan de nuestros conocimientos, atenciones, cuidados y acompañamiento en un intento de mejorar sus vidas es altamente satisfactorio. La constante evolución de la Medicina y, más concretamente, del campo de la Endoscopia representa un desafío muy estimulante para mí. El hecho de incorporar en nuestras Unidades las técnicas endoscópicas más novedosas que facilitan dicha labor y poder realizar en nuestro medio las intervenciones que se efectúan en otras partes del mundo es muy reconfortante.
¿Cuándo comenzó su afición por la música y cómo ha ido evolucionando hasta sacar su primer disco?
Afortunadamente, la música siempre ha formado parte de mi vida. De niño me encantaba ir a casa de mis vecinos a pasar el rato, pero cuando sacaban el tocadiscos yo no pestañeaba. Más tarde, tuve la suerte de ir a un colegio donde la música asumió un gran protagonismo, tanto por la posibilidad de escuchar a músicos prometedores, cantar en la coral o iniciarnos en el aprendizaje de algún instrumento. No obstante, no fue hasta mi época universitaria cuando comencé a tocar más asiduamente la guitarra y a escribir canciones. Por entonces, había conseguido tocar la guitarra “de oído” y así sacaba las mejores canciones que se escuchaban en aquel momento. El siguiente paso fue intentar hacer mis propias composiciones y, en aquellas épocas, tampoco faltaron temas que plasmar. Cada fase de mi vida ha sido una oportunidad para ir haciendo un recopilatorio de canciones moderadamente extenso y, todas ellas, quedaron grabadas en cintas que vivían en cajones con poca apertura al exterior. No hace mucho, le pedí a un buen amigo que me las pasara a un formato digital y este simple hecho permitió que pudiera mostrar su contenido a gente cercana, quienes avalaron que el tipo de música que hacía les gustaba.
¿Qué fue lo que le animó a dar el paso y presentar su primer disco?
Un día pensé que, si creía en lo que hacía, ¿por qué no compartirlo y que otras personas también pudieran disfrutarlo? Salí de aquella, llamémosle, inmovilidad y busqué dentro de la música profesional que mi trabajo fuera valorado por ellos. Consideré entonces que, si la respuesta era positiva, intentaría mejorarlas y difundirlas. Esta parte del camino no fue precisamente sencilla, ya que el mundo de la música se rige por sus reglas y yo aún no era consciente de ello. Sin embargo, mi empeño tuvo la suerte de ser respondido un día, de forma humana, generosa y profesional, por mi actual productor: Tontxu. Con él inicié un maravilloso camino de mejoras, arreglos, producción y masterización, que me permitió grabar mi primer álbum con doce bonitas canciones.
¿Su afición musical era conocida por sus compañeros o se han sorprendido al conocer su faceta musical?
Muy pocas personas conocían hasta dónde llegaba mi afición musical. La sorpresa fue el denominador común, pues al no tener referencias de lo que se estaba fraguando, la noticia fue que había grabado un disco y muy pocos amigos, compañeros e incluso familiares conocían este proyecto. La sorpresa fue evidente.
¿Cuáles son sus referentes musicales? ¿Cómo se definiría como músico?
Han sido muchos los cantantes o grupos que han influido en los patrones de música que he ido realizando. Tengo un recuerdo muy especial de The Beatles, Supertramp, Eagles, America, James Taylor, Serrat, Los Secretos… Durante una guardia en mi hospital pregunté en el control de Enfermería quién sabía el nombre de un cantante que hacía canciones tan chulas como “Risk”. Me contestaron que era un tal Tontxu, y lo incorporé a mis favoritos. Un cuarto de siglo después, el destino nos unió.
Como músico, trato de hacer canciones en las que la parte musical cree un ambiente, en cierta forma, sencillo y agradable para el oyente, como paso previo a que la letra encaje como el zapato de Blancanieves. Trato de que la música, por sí sola, vaya creando el escenario que esa letra necesita. Mi forma de cantar procura ser apacible, sencilla, sin mayores pretensiones, siguiendo el lema de “menos es más”.
¿Qué ha supuesto para usted, a nivel personal y musical, que haya sido Tontxu quien le haya producido el disco?
Una vez que pude contactar con Tontxu y, tras conocernos personalmente en un concierto que dio en Valladolid, nos propusimos hacer un álbum con doce canciones, las cuales, una a una, “viajaron” desde León al pueblo extremeño de Hoyos en uno y otro sentido, hasta que estuvimos satisfechos y convencidos de que cada canción era de diez. Este proceso duró entre 3 y 4 meses y entonces llegó el momento de grabar mi voz. Para ello, me trasladé a su estudio de grabación en Hoyos y, durante cuatro días, grabamos la voz y los coros. Posteriormente, unas semanas de últimos arreglos y audiciones, para salvar posibles errores hasta, finalmente, salir el ocho de agosto de 2025 en las principales plataformas musicales (Spotify, YouTube, iTunes, Apple Music…).
Lo que ha supuesto para mí tener la posibilidad de producir mi disco con Tontxu ha sido realizar este entrañable viaje al lado de un verdadero maestro, un amigo, una gran persona con continua generosidad, trabajo y paciencia.
¿Cómo ha sido el proceso de producción del disco?
Como recién llegado a este mundo desconocido, inicialmente seguía la mayor parte de sus consejos o apreciaciones. Con el paso del tiempo y al ganar más confianza, discutía algunas modificaciones y perseveraba más si creía que no se había conseguido la sensación deseada. Pero, en gran parte de las ocasiones, me convencía con su valoración de lo que era mejor para el tema. El ritmo de sus actualizaciones era frenético. Yo le proponía cambios casi diarios y, en ese intercambio que no respetaba ni la noche, a veces nos daban las dos de la madrugada corrigiendo detalles. Tenía, al despertarme al día siguiente, los cambios listos para desayunar. Trabajador sí, pero exigente con la misma intensidad. Los cuatro días que dedicamos a grabar mi voz fueron muy bien aprovechados. Hoy recuerdo frases de las canciones que, sin duda, me hizo repetir durante los ensayos unas cincuenta veces. No me perdonaba ningún error mínimamente corregible. Decía “Está de nueve, pero vamos a por el diez” o también “Espinel, tú lo puedes cantar más bonito”.
¿Cómo ha sido la acogida de su disco? ¿Qué le ha dicho la gente?
Sinceramente, estoy sorprendido y encantado con la respuesta que ha tenido el disco. La gente se ha visto sorprendida y los comentarios que me llegan son variopintos, dentro de un denominador común de admiración y aprecio por haber conseguido, en este primer disco, enganchar a la mayor parte de mis oyentes.
Los comentarios, como digo, han sido muy generosos y entrañables. Desde aquella paciente que preguntó por mi disco en El Corte Inglés y no lo encontró, hasta otro que me decía que “le había llevado por momentos de recuerdos y nostalgia”.
¿Le han servido de algo los valores de la medicina para su faceta musical? ¿Y a la inversa?
Los valores éticos y humanos de la medicina podemos resumirlos en honestidad, profesionalismo, empatía, respeto y humanismo. Todo ello, junto con la ilusión y el trabajo, hace que la medicina y la música tengan muchas cosas en común. Para mí, ambas se complementan.
Sí me gustaría añadir que la música que he podido compartir probablemente también contribuya a completar el perfil de este médico especialista en Aparato Digestivo y Endoscopia, que trata de servir, buscar la mejoría o el restablecimiento de la salud y bienestar de sus pacientes.
¿Tiene en mente trabajar ya en un nuevo disco o todavía es pronto para pensar en ello?
El proyecto realizado ha sido muy ilusionante; tengo material para plantear un segundo álbum. La semana previa a la salida del primero estuve hilvanando algunas nuevas canciones, así que, si a Tontxu le apetece, tenemos muchos ingredientes para continuar un poco más adelante.
¿Cuándo y por qué decidió poner su obra en sus manos?
Mis comentarios previos habrán desvelado que su personalidad, profesionalidad y generosidad hicieron que fuera él quien llevara mi obra por los caminos de su transformación en canciones que la gente deseara escuchar una y otra vez. Creo que mi forma de componer y las melodías que integro tienen un nexo común con muchos gustos musicales que advierto en Tontxu. Además, llegar a un artista como él en un momento de su carrera en el que tiene una experiencia decisiva y un dinamismo que contagia inclinó la decisión hacia su figura.
¿Qué sensaciones recuerda al recibir sus canciones ya arregladas y listas para grabar posteriormente su voz?
Las canciones fueron creciendo en muchos aspectos y detalles hasta ser presentadas con mi voz. La experiencia vivida, el ver la creación de algo bello y que mucha gente pueda disfrutar, es una vivencia que, para un médico que realiza intervenciones endoscópicas, siempre estará presente. Frases como “menos es más” y algunas otras que quedaron en el estudio de grabación han pasado a formar parte de este pequeño-gran aprendizaje recibido. La incorporación de mi voz sumó esa identidad propia que el autor acaricia. Pero tengo que confesar que mi disco tiene un oasis que surgió cuando Leire Ipiña me regaló su colaboración. Su especial voz se sumó a los arreglos y dio frescura a la canción.


