Lo mejor del deporte es disfrutar del camino

La Dra. Múgica nos muestra una de sus pasiones, el Triatlón

Cada noche, al terminar su jornada, la Dra. Múgica coge su mochila y se va a entrenar. Con ganas o sin ellas, porque, como ella misma dice, “siempre merece la pena, siempre sienta bien”. Deportista desde siempre, hoy practica triatlón en el Club Triatlón Atlántico, una afición que comparte con su marido desde un enfoque amateur y de superación personal.

El triatlón es tres deportes en uno, ¿cómo se introdujo en esta disciplina?

Siempre he sido deportista, desde pequeña, aunque solo como aficionada. Corría, sobre todo por diversión, pero también porque creo que es clave para la salud física y mental. A veces nos olvidamos de lo poderosa que es la mente, tanto para lo bueno como para lo malo, y el deporte ayuda muchísimo a mantener la estabilidad mental y el equilibrio emocional.

El triatlón llegó a mi vida casi por casualidad, después de la pandemia. Tenía un entrenador personal que era triatleta y un día me preguntó: “¿Qué tal se te da nadar?” Y ahí empezó todo. En 2022 corrí mi primer triatlón en Lisboa, en la modalidad sprint. Desde entonces, me he ido enfocando más en la distancia olímpica, aunque el año pasado me animé con un Ironman 70.3 en Cascais, Portugal. Y hace solo unos días crucé, con una sonrisa, la meta de mi primera maratón, en Barcelona. Así que la larga distancia creo que se va a quedar en mi vida, porque te da tiempo para pensar, reflexionar, escucharse y hablar con uno mismo.
 
El deporte de resistencia es una forma de vida, de superación, te enseña a seguir adelante cuando el cuerpo duele y la mente duda; los entrenamientos largos te entrenan el cuerpo y la mente, aprendes a tolerar la incomodidad. Las competiciones son una fiesta en las que celebras que has hecho “los deberes” durante muchos días.
 

¿Cuáles son sus objetivos para este año?

Además de algunas competiciones locales y del circuito regional, en mayo participaré en el Campeonato de España de Triatlón de grupos de edad, que se celebrará aquí, en A Coruña. Para la segunda mitad del año, volveré a probar una media distancia de triatlón, esta vez en Santander.
 

Su profesión es muy exigente, ¿cómo compagina el trabajo con los entrenamientos?

Intento organizarme bien, porque casi siempre hay hueco para el deporte. Es fundamental encontrarlo. Yo entreno entre 7 y 10 horas a la semana con la ayuda de un entrenador personal: dos sesiones de natación, dos de carrera, una de rodillo y otra de bicicleta de carretera. Los fines de semana es donde encuentro el tiempo para esas sesiones más largas de carrera y bicicleta, además de intentar hacer algo de fuerza. A veces nos olvidamos del ejercicio de fuerza y es fundamental, para el deporte y para la salud de todos los que ya no somos tan jóvenes. Obviamente, hay días en los que cuesta más, pero al final siempre merece la pena.
 

Como doctora, ¿se hace los chequeos necesarios para asegurarse de que entrena con seguridad?

Por supuesto. Aunque no fuera médico me los haría igual. Para una persona que realiza deporte habitualmente es obligatorio un mínimo chequeo. Periódicamente, me realizo pruebas de esfuerzo, porque el deporte debe ser saludable en todos los sentidos. Cuidarse no es solo entrenar, también implica escuchar al cuerpo y asegurarse de que todo está en orden. Incluso durante la competición, es importante hacer una autoevaluación de vez en cuando y, si algo no está al 100%, no arriesgar. Es mejor llegar a meta tarde que no llegar, porque ir al límite, en modo “champán o cuneta”, puede ser peligroso.
 

¿Qué consejo darías a quienes quieren empezar a hacer deporte?

Lo más importante es elegir una actividad que realmente te guste y disfrutar del proceso, del camino. No se trata solo de rendimiento, sino de bienestar. El deporte es una competición contigo mismo que aporta estabilidad, disciplina, compromiso y superación personal. Y si, además, si se puede compartir con alguien, como en mi caso con mi marido y, a veces, con alguna de mis hijas, se convierte en una forma increíble de pasar tiempo juntos, viajar y marcarse objetivos en familia. Todo son ventajas.
 
El deporte me aporta mucho más que salud o satisfacciones al alcanzar retos personales: me ha regalado experiencias inolvidables y la oportunidad de conocer a personas excepcionales, de entornos y edades muy distintos al mío. Al final, lo que realmente une no son las marcas ni los podios, sino valores como la humildad, el esfuerzo y el compañerismo. Y esa es, sin duda, la mejor medalla que te puede dar el deporte. Me siento una afortunada por vivirlo así.

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