Rinitis alérgica. ¿Cómo identificar sus síntomas?

La rinitis alérgica es una enfermedad respiratoria muy frecuente que a menudo pasa desapercibida durante años, ya que sus síntomas pueden confundirse fácilmente con un catarro común. Sin embargo, cuando las molestias aparecen de forma repetida o coinciden en la misma época del año, es probable que su origen sea alérgico.  

¿Qué es la rinitis alérgica? 

La rinitis alérgica consiste en la inflamación de la mucosa que recubre el interior de la nariz que aparece cuando una persona sensibilizada entra en contacto con determinadas sustancias externas llamadas alérgenos, desencadenándose una reacción del sistema inmunitario que provoca la inflamación y la aparición de los síntomas. 

Estos alérgenos entran en nuestro organismo al respirar y, entre los más habituales, se encuentran los pólenes, especialmente en primavera, y los ácaros del polvo. 

Desde el punto de vista biológico, la rinitis alérgica está mediada por anticuerpos del tipo IgE, que reaccionan frente al alérgeno en personas previamente sensibilizadas. Esta respuesta inmunológica provoca una inflamación persistente en la mucosa nasal que hace que la nariz se vuelva especialmente sensible. Por eso, además del contacto directo con el alérgeno, la nariz puede reaccionar de forma exagerada ante otros estímulos como cambios de temperatura, olores fuertes, humo, polvo, ejercicio o incluso emociones intensas como el llanto. 

Síntomas más característicos:

  • Mucosidad abundante, generalmente acuosa y transparente
  • Picor en la nariz
  • Estornudos repetidos, a veces en salvas
  • Congestión o taponamiento nasal

La mucosidad suele ser acuosa y puede aparecer como un goteo continuo, lo que obliga a utilizar pañuelos con frecuencia. Esta secreción también puede desplazarse hacia la garganta, provocando carraspeo o tos, sobre todo por la noche. 

La inflamación de la mucosa nasal puede provocar además obstrucción nasal. Esta sensación de nariz taponada puede deberse a la acumulación de mucosidad o a la propia inflamación de los tejidos internos de la nariz. 

Cuando la respiración nasal es difícil, obliga a respirar por la boca, lo que causa desde sequedad bucal, irritación faríngea, ronquidos hasta pérdida de olfato e incluso dolor de cabeza. 

Aparte de los síntomas principales, la rinitis alérgica puede acompañarse de afectación a los ojos, la garganta o los oídos, manifestándose con: 

  • Picor en el paladar y en los oídos
  • Picor en los ojos, lagrimeo, enrojecimiento ocular (conjuntivitis), cuadro que en conjunto se denomina rinoconjuntivitis alérgica
  • Sangrados nasales espontáneos
  • Dolor de cabeza
  • Falta de concentración

Dr. Jaime García Campos

Jefe del Servicio de Alergología de HM Hospitales en la territorial sur

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